sábado, 25 de septiembre de 2010

En León aún queman brujas

Lo confieso: no me había creído una palabra. La prensa escrita está tan mal, que cualquier maniobra puede ser buena para tratar de resucitarla. Sin embargo, tuve que envainármela al ver en el periódico de hoy sábado, concretamente en EL MUNDO y en la página 4, a la Concejala de la Mujer del ayuntamiento de León reconociendo haber haber enviado cartas a los anunciantes de la revista CAMPUS pidiéndoles que dejen de poner su publicidad en ese medio, por ser un periódico de lenguaje soez.

Acto seguido, y sin que se le agrite la cara por sobrepasar todos los límites de dureza, añade la concejala Teresa Gutiérrez que el ayuntamiento no retirará la publicidad institucional de los medios en los que se inserten anuncios de prostitución.

No me lo creí proque me parecía excesivo, y veo que lo excesivo acaba siendo verdad porque estamos en un país y en un momento donde algunos, al desempeñar un cargo público, se creen investidos de la espada flamígera de algún ángel bíblico. Y siempre del ángel más cabrón, no del que va anunciando buenas nuevas... Vaya por Dios...

Esto, dicho en bonito, pero como no estamos para poesías, lo diré a lo bestia: ¿quién carajo se cree esta tía que es para, desde una concejalía, censurar a un medio de comunicación, o intentar coaccionar a sus anunciantes de un modo más o menos indirecto? Le ha faltado, al estilo Corleone, añadir que si no se siguen sus instrucciones sucederá algo desagradable que parecerá un accidente.

La revista CAMPUS, cuando yo la conocí, era a veces un pozo de frikis y otras un puñetero cachondeo, tipo EL JUEVES. Recuerdo de ellos, allá en los años noventa, grandes broncas contra todos los partidos políticos y un proceso judicial por decir de un profesor que suspendía mucho por follar poco y mal... Recuerdo una portada suya en la que publicaban una decisión oficial de la Universidad concediéndoles una subvención por importe de cero Euros. Recuerdo la que se armó cuando publicaron el logo de Continente, hoy Carrefour, con el prefijo IN delante, formando el glorioso logo: INCONTINENTE (te cagas) a raíz de un problema que tuvo esta gran superficie con unos trabajadores...

O sea, que sí, que son un poco burros, que no respetan a nadie y que pasan de las formas. Y el periódico puede haberse vuelto un poco menos correcto cada vez, pero de ahí a que el ayuntamiento mande cartas con membrete a los anunciantes para que retiren la publicidad, me parece que hay un abismo, sobre todo en democracia.

Y si la concejala de la mujer, encima, tiene las narices de reconocer que ha impulsado la campaña contra la revista universitaria pero no retirará la publicidad institucional de los medios que publiquen anuncios de puterío, entonces ya hay que pensar que las razones son otras. Que lo de lo soez o lo correcto es un pretexto. Que la autoridad se siente herida por razones que no confiesa y que ha querido utilizar la sartén por el mango para dar una lección al díscolo y ejemplificar al que se lo está pensando.

Por lo visto, en León aún queman brujas. O se queman entre ellas. No sé bien... pero algo de eso hay.

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