lunes, 11 de octubre de 2010

El inexistancialismo. La fuerza de lo que no existe.

Os acordaréis, como yo me acuerdo, de lo que era el existencialismo, pero no está de más echar mano a la Wkipedia para ver que nos dice: 

El existencialismo implica que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual. Según el filósofo e historiador de la filosofía Nicola Abbagnano, «Se entiende por existencialismo toda filosofía que se conciba y ejercite como análisis de la existencia siempre que por "existencia" se entienda el modo de ser del hombre en el mundo. La relación hombre-mundo es, pues, el único tema de toda filosofía existencialista (...) Los antecedentes históricos más cercanos del existencialismo son la fenomenología de Husserl y la filosofía de Kierkegaard.» Abbagnano considera pensadores fundamentales de esta corriente a Heidegger, Jaspers y Sartre.

La esencia humana y su vida se marca por la existencia. Bien. Genial.

Lo que pasa, creo yo, es que esa corriente ha dejado paso al inexistencialismo, o modo de vida y de pensar basado en dar importancia  a las cosas que no existen. Hablamos de socialdemocracia cuando no hay tal cosa, hablamos de liberalismo, cuando no no hay ningún partido en el mundo real que lo lleve en su programa. ¿Conocéis algún partido socialista o algún partido liberal? Yo no. Y tampoco conozco partidos comunistas, ni fascistas siquiera. Son conceptos que significan algo que ya no está entre nosotros y que nos obligan a pensar, a hablar, a sentir por aproximación.

Por no conocer, no conozco siquiera una democracia en su verdadero concepto, sino sólo plebiscitos temporales, ni una organización supranacional que nos represente, sino una especie de contubernio, que es la ONU, donde todos votan y cinco vetan.

La costumbre o el interés de unos pocos han vaciado los conceptos, y seguimos defendiéndolos o atacándolos como si aún significasen algo mientras que lo cierto es que ya no significan nada proque las realidades que reflejaban han dejado de existir.

No juzgo este hecho: sólo lo constato. Hablamos de clase obrera cuando no existe tal clase. Hablamos de patronal cuando metemos en el mismo saco a Emilio Botín y al churrero de la esquina, dado de alta como autónomo. Hablamos de estado de bienestar y de derecho, cuando ni lo uno ni lo otro se puede ejercer; hablamos de libertad mientras nos obligan a la autocensura.

La mitad de nuestras ideas se basan o se refieren a cosas que no existen. El inexistencialismo está servido, o lo que es lo mismo, el mundo pararlelo para que nos callemos mientras el mundo real queda para unos pocos. Sólo falta un paso: que el gobierno, además de lejano, sea anónimo. Y puede que lo veamos.

2 comentarios:

  1. [...] El inexistancialismo. La fuerza de lo que no existe www.quintopino.org/desbarres/el-inexistancialismo-una-nue...  por Javert hace 7 segundos [...]

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  2. Me uno a usted en su forma de pensar, parece mentira pero es verdad que el mundo de hoy en día lo que existe es la mediatinta, se le llama por nombre y apellido a algo que en realidad no existe y aunque sabemos que nada es absoluto, todo es relativo, pero por lo menos las cosas tienen que tender hacia lo que decimos que es, aunque sea en un 60%.

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