lunes, 22 de noviembre de 2010

A los que brindan por guerras perdidas les sobran ocasiones para acabar borrachos

Yo es lo que tengo visto: los españoles, en general, vamos a la guerra porque nos mandan, y salvo algunos privilegiados ni siquiera elegimos el bando. Sin embargo, lo que más me llama la atención es que son más propensos a hablar de esas guerras los que las perdieron que los que las ganaron. ¿Por qué demonios será así?

En mi familia hay un caso llamativo, que precisamente es el que me ha hecho reflexionar sobre el asunto. No conocí personalmente a mi bisabuelo, pero todo el mundo me dice que se pasaba la vida contando anécdotas de la guerra de Cuba. De cómo era esta montaña, de cómo eran las mulatas, de las marchas, las batallas, los enfrentamientos con los independentistas cubanos y con los puñeteros yankis... De todo. La guerra se  perdió y murieron allí muchos de sus amigos, y hasta un hermano. Pero mi bisabuelo había pasado por alto todo el horror y hablaba de aquellos años como sus mejores tiempos, la época de su juventud.

Mi abuelo, en cambio, particípó en la guerra civil con los regulares de Alhucemas, porque allí estaba haciendo la mili cuando saltó todo por los aires, y aunque ganó la guerra no solía hablar de ella, salvo para maldecirla en ocho idiomas y quitarnos a los chavales cualquier gusto por lo bélico o lo militar.

Y el caso es que parece que no son excepciones, sino que eso justamente es lo normal. Hay más asociaciones de excombatientes en Alemania que en Inglaterra. Hay más películas sobre Vietnam que sobre Irak o la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué?, qué tiene la derrota que excita tanto la imaginación de la gente, o estimula su memoria?

Quizás haya algo en nuestra sociedad que convierta en obsceno hablar de las victorias y se deje a los vencidos, de modo tácito, este mínimo consuelo de ser ellos los que hablen y cuenten las historias. O quizás, y permitidme el desbarre, vivimos en una sociedad que en cierto modo se odia a sí misma y ensalza la derrota para irnos preparando mentalmente para nuestro propio naufragio, un hundimiento que esperamos, que parece incluso que deseamos y fomentamos a través de movimientos como el anticapitalismo en los países capitalistas, el antisistema dentro del sistema, el asco a Occidente dentro de Occidente.

A los que brindan por guerras perdidas les sobran ocasiones para acabar borrachos y quizás sea porque buscan razones para no suicidarse. Física, moral, mental, ideológicamente. Para no suicidarse de un modo u otro.

Brindemos.

2 comentarios:

  1. [...] A los que brindan por guerras perdidas les sobran ocasiones para acabar borrachos www.quintopino.org/desbarres/a-los-que-brindan-por-guerra...  por Javert hace 4 segundos [...]

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  2. El brindis de los derrotados....

          Yo es lo que tengo visto: los españoles, en general, vamos a la guerra porque nos manda......

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