jueves, 11 de noviembre de 2010

AVE de rapiña

No les basta con robarnos a mansalva en la construcción de las líneas, en la expropiación de los terrenos y en los carísimos informes técnicos, encargados y cobrados por amigos y cuñados, que cuando el tren está terminado resulta que nos quieren robar también en el precio de los billetes.

No nos engañemos: el AVE es una mejora aparente, pero en realidad se trata de un tren para ricos, pensado para privatizar la RENFE sin hacerlo. El AVE es un producto de lujo que podrán usar uns pocos, pagado a escote por todos. El AVE es una de esas infraestructuras propias de las dictaduras en las que se construía lo que no se podía pagar para mejor lustre y boato de lso dirigentes, la imagen internacional y la madre que los parió. Como la pirámide de Corea del Norte, vaya.

¿Os imagináis al Gobiernos construyendo puertos de yates en las poblaciones costeras en lugar de los amarres de pescadores y diciéndole a estos que tienen que pagar un amarre de yate para salir a pescar boquerones? Pues eso es lo que están haciendo con el tren de alta velocidad.

El AVE no es una alternativa. El AVE es un trágala que sustituye y elimina a los trenes económicos con vocación de servicio público. Si las líneas de alta velocidad compitieran con los trenes tradicionales, entonces podríamos elegir viajar más deprisa y a mayor precio o hacer el trayecto al precio de siempre.

Pero la idea no es esa: la idea es obligarnos a pagar más, o hacer que cojamos de nuevo el coche y paguemos un 70% de impuestos en el precio de la gasolina. La idea es quitar estaciones, quitar paradas y dejar sin tren a muchas localidades que aún disfrurtaban de este servicio.

La idea es profundizar en la idea que vez cada vez más a menudo: que todos paguen para que unos pocos disfruten.

Por mi parte, este AVE puede irse a cazar pichones a otra parte.

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