lunes, 8 de noviembre de 2010

La libertad del otro para irse al diablo

Recuerdo una gran pregunta que me planteó esta obra: si tienes un amigo que es homosexual pero al que le aterroriza que se sepa, ¿deberías declararlo contra su voluntad para evitarle una importante condena durante un juicio? El debate no cesó nunca.

Este es uno de los dilemas de el lector, aunque no aparezcan homosexuales ni precipicios, porque el problema es de otra índole.

Es raro, muy raro. Normalmente me tengo que conformar con películas que me hacen pensar o con películas que me conmueven, pero los cineastas actuales suelen considerar estas dos posibilidades como opciones entre las que hay que elegir y pasa mucho tiempo hasta que encuentras una película en la que lo que te conmueve es la fuerza del pensamiento, como me ocurrió en Cyrano, hace ya muchos, demasiados años.

El lector es un recorrido apasionante por la fuerza de la sinrazón: esa amalgama de sentimientos que se convierten energía fuera de cualquier lógica, y se encarnan, permanecen, se convierten por igual en besos, puñaladas, dolor, placer y remordimiento.

Los que hacen reseñas suelen dedicar un espacio a resumir la trama de la película, o del libro, pero yo trataré de evitar eso. El lector es una historia apasionante de una mujer madura que inicia a un muchacho en muchas cosas más que el sexo. De hecho, con ser una gran historia, creo que la historia es lo de menos.

Lo grande es el punto de vista, que comparten perfectamente la película de Setephen Daldry y el libro de Bernhard Schlink. Lo grande es enfrentarse al orden de prioridades de los seres humanos y a cómo lo absurdo se convierte en real precisamente por ser absurdo, de modo que se desmorona a medida que la lógica va penetrando por sus grietas. El tiempo no se suspende, ni se suspenden las vidas ni regresan los muertos. La culpa puede enterrarse, o mostrarse,o inventarse incluso para ocultar  otros males que a los demás, sin duda, les parecerían insignificantes. Reconocer una violación para ocultar un amor, por ejemplo. ¿Por qué no? Cada cual tiene sus razones.

Lo hecho por amor está más allá del bien y del mal, decía Nietzsche. ¿Qué decir entonces de lo que se hizo por miedo?, ¿y de lo que no se hizo?

Otra película para quienes les gustase EL LECTOR de Setephen Daldry

Otro libro para quienes les gustase EL LECTOR, de Bernhard Schlink

Os dejo con el trailer:

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