viernes, 5 de noviembre de 2010

Música, coreografía y tensión dramática

Cuando la música se convierte en espectáculo, no basta con saber entonar, ni es suficiente que la partitura, los arreglos, la orquestación y los acompañamientos sean impecables. El espectáculo exige algo más, y la diferencia entre el triunfo y el fracaso está en una narrativa completa en la que la canción no sólo tenga ritmo, sino que además cuente una historia.

Sé de sobra que hay muchos casos en que esto no ha sido así, pero el storytelling llevado a la música engrandece la canción hasta convertirla en una pequeña ópera con su propia tensión dramática, como en los casos, por ejemplo, de Cruz de Navajas o Hijo de la luna , de Mecano, o aquel inolvidable Piano Man de Billy Joel que cantó más  tarde Ana Belén en castellano.

Y si la interpretación es en directo, que es para lo que se inventó la música digan lo que digan los defensores de lo enlatado, una buena coreografía es lo que hace que una canción, casi una canción cualquiera, se convierta en un evento inolvidable.

Seguramente muchos conozcáis ya este vídeo, pero no se me ocurre mejor ejemplo de cómo una coreografía, casi por sí sola, consiguió un triunfo internacional. Una verdadera obra de arte, nos guste o no el estilo de la canción.

1 comentario:

  1. [...] Música, coreografía y tensión dramática   www.quintopino.org/arte-y-cultura/musica-y-coreografia-co...  por Javert hace 15 segundos [...]

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