jueves, 13 de enero de 2011

El contador de abejas. Un invento genial

Tengo un amigo que realizó ya este trabajo y creo que hasta lo inscribió a su nombre, así que no le importará que hable de él. Mi amigo se llama Miguel Ángel y se dedica ahora a dar clases, pero no por eso ha abandonado  el principio de la mente  abierta y aquella virtud que los anglosajones llaman consilience y que consiste, más o menos, en resolver problemas con datos conocidos relativos a asuntos que nada tienen que ver con el problema. O sea, relacionar cosas aparentemente sin relación.


Lo que se le ocurrió a mi amigo fue poner un contador de abejas a la entrada de un panal, de modo que contase en todo momento las abejas que entraban y las abejas que salían. No sé si el tema es fácil o difícil desde el punto de vista técnico, pero según dice él no es una cosa muy complicada.


Luego, con esos datos, y conociendo el comportamiento de las abejas, predecía el clima para las próximas horas con una precisión rayana en la exactitud, porque tener a un millar de abejas volando por ahí es como tener miles de sensores probados a lo largo de milenios, pero mucho más baratos. Cuando las abejas detectan que va a llover, van regresando al enjambre, y cuanta mayor es la probabilidad de que llueva, más de prisa regresan. hay otras muchas pautas estudiadas de comportamiento, pero esas las sabe el inventor y no yo, así que paso de hablar de lo que no conozco.


El invento puede parecer un poco tonto por el corto plazo que predice (a lo sumo dos o tres horas) pero sin pensamos en eventos deportivos, mítines, fiestas, reuniones y toda una serie de actividades que dependen de la predicción a corto plazo, puede resultar un invento interesantísimo. Y muy rentable.


Imaginaos, por ejemplo, que Ferrari sabe, casi a ciencia cierta, si va a llover o no durante una carrera. ¿sirve o no sirve de algo , por el coste de un enjambre de abejas y un dispositivo que fabricó un chaval de veintitrés años?


Como siempre pasa en España, le dieron en la universidad un sobresaliente por el proyecto, y lo enterraron en lo más profundo del archivo, no fuera a darse la vergüenza de que una idea de un alumno captase la atención de alguien.


Por eso vengo yo hoy a desenterrarlo. Por si alguien cree que puede ser útil. Yo, sinceramente, así lo pienso.

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