lunes, 10 de enero de 2011

ETA y los puentes de plata

Nos pida lo que nos pida el cuerpo, creo que es de rigor, en un tema tan importante como este, hacer caso al cerebro en lugar de a cualquier otra víscera que reclame su derecho a opinar sobre el asunto.

Si el recién anunciado alto al fuego de ETA se consolida, es el momento de pensar si queremos apretar las tuercas para intentar resarcirnos de los muertos, los heridos y la barbarie o si, por contra, es mejor poner fin de una vez a un tema que no puede tener una salida mejor que la presente.

Por un lado, estoy absolutamente de acuerdo con que no se puede hacer concesión alguna hasta que no se haya producido la normalización total de Euskadi. No puede haber concesiones hasta que no se hayan ido a sus casas los escoltas y hayan podido regresar los exiliados, todos los que tuvieron que irse por la presión de ETA y su entorno.

Pero por otra parte hay que saber moverse también en el plano de esa normalidad. Francia y Alemania, por ejemplo, se escabecharon profusamente por tres veces entre 1870 y 1945. Los muertos se cuentan por millones, desde la guerra francoprusiana, a la Primera Guerra Mundial y de ahi a la Segunda, y sin embargo han sabido construir juntas una nueva Europa, con sus defectos, pero colaborando estrechamente.

Lo peor, y eso me duele, es que España no es tierra de reconciliaciones: la memoria histórica que se  aplica a las víctimas del franquismo bien puede ser ahora aplicada por algunos a las víctimas de ETA, y eso sería un error. No puede haber olvido para las víctimas, pero los cementerios no deben ser en ningún caso el lugar donde se decida el futuro.

Si se trata de una forma de ganar tiempo, no sé a qué esperamos para darles caña, pero si ETA se rinde, le llame como le llame en sus malabarismos retóricos, bienvenida sea la rendición y que no sea por los demás, por los demócratas, que se malogre esta ocasión para hablar lo que haya que hablar, sin bombas, sin pistolas y sin extorsiones. Si hay una entrega de las armas y una retirada total y verificable de la banda, que no sea por nosotros que el proceso se interrumpa o se termine. Si para eso hay que acercar presos, o liberar a algunos, o incluso olvidarse completamente en una amnistía de todos los delitos que no sean de sangre, me parece un puente de plata muy barato para una ocasión como esta.

Por favor, no seamos tacaños.

3 comentarios:

  1. [...] ETA y los puentes de plata [ www.quintopino.org ] [...]

    ResponderEliminar
  2. Estoy muy de acuerdo con esto. Hay que elegir si queremos que esto se acabe o si queremos venganza, yo me quedo con lo primero

    ResponderEliminar
  3. Yo me quedo con la paz, pero insisto en que hay que abandonar las armas. No basta con decir que se abandonan. Hay que abandonarlas.

    ResponderEliminar