domingo, 9 de enero de 2011

La devaluación del mundo

Es falso que cualquier tiempo pasado fuera mejor, pero es cierto demasiadas veces que las cosas que sucedían en el pasado nos interesaban más. Quizás sea uno de los efectos del envejecimiento, pero yo creo que hay algo más: a medida que desaparecen las personas que hemos amado disminuyen las razones para conquistar una felicidad que ya no podemos gozar juntos.

No sé si os ocurre a vosotros, pero a mí me pasa. Cada amigo que se marcha o cada persona que muere, no sólo deja un hueco físico, o en la agenda, o resta una posibilidad de salir, o de hablar, o de hacer planes juntos. Resta también una parcela de interés por las cosas y hasta un poco del valor del mundo.

Hay una historia por ahí, de la que os dejo una reseña en este enlace (Algo más oscuro que la noche)  que habla de lo que sucede cuando toda la gente desaparece y se tiene que enfrenta uno a la falta de motivaciones y ala falta de valor de las cosas. Lo leí hace algún tiempo, gracias a  un amigo, y no he dejado de preguntarme si eso mismo nos sucede un poco a todos. ¿De qué sirven algunas cosas que conseguimos cuando ya no podemos mostrarlas? En mi caso, por ejemplo, ¿de qué hubiese servido un título académico si no hubiesen estado mis padres para alegrarse de que al fin hubiera acabado la carrera?

Nunca necesité ese titulo, y nunca lo he empleado  para trabajar, pero valió la pena, entiendo que valió la pena, pro la alegría que dí a mi familia con él.

Y lo mismo sucede con muchas cosas. Hoy, el dinero que gano, no vale lo mismo que si lo hubiese ganado con veinte años. No voy a hacer lo mismo con él. No lo voy a disfrutar lo mismo.

El tiempo pasado no fue mejor, pero en él vivía gente que daba valor a muchas cosas, y la desaparición d3 toda esa gente, de un modo a otro, nos devalúa.

Joder, qué pobres nos vamos haciendo.

1 comentario:

  1. Una reflexión muy interesante. Sobre todo me gusta el tema de las motivaciones que nos mueven a hacer cosas. Es cierto lo que dices: cuántas cosas -algunas muy costosas- hacemos para hacer felices a otras personas. El caso de los estudios que mencionas, por ejemplo. También podríamos hablar de las cosas que no hacemos por no disgustar a otros.

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