domingo, 6 de marzo de 2011

Los fantasmas también pegan puñaladas

Y después de hincharnos de discutir sobre nuestra memoria histórica, desenterrar muertos y tratar de hacer justicia, aunque tarde y mal, resulta que la historia que verdaderamente nos va a importar, la que nos va a doler con verdadero dolor no es la nuestra, sino la alemana, poblada de fantasmas como trasatlánticos y monstruos con tres docenas de cabezas.

Pensaréis, pro supuesto, que me refiero al nazismo, y no. El caso es que no. La parte de la memoria histórica alemana que nos va a dar una cuchillada en el bajo vientre no es el ascenso de los nazis al poder ni las salvajadas que hicieron luego, sino la situación económica en la república de Weimar.

Porque cuando Trichet declara que va a subir los tipos de interés para evitar un desmadre inflacionista, ¿a quién creéis que se dirige? A los alemanes y a su pánico irracional contra cualquier inflación. Cada vez que los alemanes escuchan que al inflación ha subido, se despierta aterrorizados por las noches gritando "¡¡¡Weimar, Weimar!!!

Durante la república de Weimar, concretamente en 1923, un dolar pasó de valer 1,20 marcos en enero a vales 4 billones doscientos mil millones de marcos en octubre, fecha en la que el salario se pagaba tres veces al día porque con el sueldo de por la mañana no llegaba para comprar nada al mediodía.

Ese fantasma es el que va a hacer que suban los tipos d interés, suban pro tanto las hipotecas, se reduzca el dinero disponible y con ello disminuya el consumo, aumente el paro y se cierren más empresas.

Ese puñetero fantasma, porque no es más que un fantasma, nos va a dejar secos como no lo remedio un milagro, o algún extraño exorcismo que ahora mismo no soy capaz de imaginar.

¿Quién me iba a mí a decir que necesitaría saber espiritismo?

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