jueves, 2 de enero de 2014

La utilidad social del Diccionario Madoz a día de hoy

Portada de un tomo del Madoz


Cuando a un grupo de chiflados se nos ocurrió poner a disposición de todos el viejo diccionario Madoz colgándolo en internet, pensamos que se trataba de un simple proyecto cultural, sin más pretensión que recuperar esa monumental obra, en la que se describen con pelos y señales todas las localidades de España, independientemente de su tamaño.

Supongo que la mayoría ya habéis oído hablar del Madoz, pero no se puede uno imaginar lo que es semejante monstruo hasta que no se estudia de cerca: pueblos , aldeas, y hasta caseríos apartados con sus habitantes, la actividad a que se dedican, los recursos que hay cerca, lo que produce la tierra y a menudo hasta las enfermedades más frecuentes. En algunas entradas aparecen incluso largas reseñas históricas sobre la historia de la localidad o quién paga al cura y al maestro. Todo, eso sí, de 1845.

Luego, con el paso del tiempo, hemos descubierto que a nuestra web no sólo entran curiosos que quieren saber de la historia de su pueblo sino, y a veces mayoritariamente, gente que utiliza este recurso para algo tan práctico y tan actual como localizar la parroquia donde puede estar archivada la partida de bautismo de algún antepasado, algo fundamental para poder solicitar la nacionalidad española o regresar a España después de varias generaciones.

Al final, lo que parecía una curiosidad con olor a rancio, ha resultado ser la última oportunidad de averiguar dónde pueden estar esos papeles de los que nadie ha conseguido dar noticias, porque enlazar los datos del pasado (lo que recordamos del bisabuelo o lo que decía una carta suya) con los del presente no es cosa simple. 

Curioso, ¿verdad? La historia tiene estas cosas.

Por cierto: si alguien quiere buscar su pueblo, el diccionario está en www.diccionariomadoz.org

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