lunes, 14 de octubre de 2013

Aprender a caer como es debido

Yo tuve una vez un hámster que se parecía al ministro Montoro.

La diferencia, no obstante, entre el hámster y el ministro es que cuando el hámster se metía un estacazo sabía caer con dignidad y buscaba luego la manera de bajar por otro lado. El ministro, sin embargo, insiste una y otra vez en medidas que sabe que no le han servido de nada, y nos cuenta encima que todo va bien, que vamos a salir de esta manteniendo intactas las estructuras que nos llevaron al batacazo, manteniendo las costumbres, los vicios y el cachondeo.

El Gobierno se endeuda, pero los servicios no mejoran. Los sacrificios de los sueldos, que primeros les parecieron pequeñitos y poco después un poco más grandes, se han llevado por delante no sólo el poder adquisitivo de los españoles, sino también la recaudación tributaria del Estado. ¿Y saben pro qué? Porque las cotizaciones a la Seguridad Social dependen de salario, y si los salarios bajan, bajan los ingresos de la Seguridad Social. Y las retenciones del IRPF, coño qué curioso, también dependen de los salarios, y cuando bajan los salarios bajan los ingrexzos por IRPF. 

Pero esto parece que no se les había ocurrido. Parece qaue habían pensado que la tan cacareada deflacción interna era bajarle los sueldos a los curritos y que se fueran jororbando. pero no: los sueldos de los curritos son los que pagan los sueldos de todos los demás, incluidos los funcionarios (que también son curritos pero no contribuyentes netos), los jubilados y todo bicho viviente.

Su anuncio de que hemos tocado fondo da más miedo que otra cosa. Bien claro lo dijo Luigi Amara en su maravilloso tratado sobre el aburrimiento: "Tocar fondo es el consuelo de los que no tienen talento para la caída y no saben seguir cayendo."

Ya que no sabemos flotar ni volar, a ver si al menos aprendemos a caer como es debido.


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