domingo, 20 de octubre de 2013

¿Cuanto dura un libro electrónico?


Empiezo contado algo personal: mi abuela falleció en 1962, y era muy aficionada a la música. Entre las cosas que heredé de ella había un centenar de discos, casi todos de música clásica. Hace tantos años que los tengo de adorno, o como objeto de colección, que os quiero hablar de ello.

Se comenta ahora, y parece que se cumple, que el libro electrónico es la sustitución natural del libro de papel. Yo estoy de acuerdo en que tiene muchas ventajas, en que se puede llevar a todas parte, no pesa, no ocupa, permite tomar notas sobre la marcha, da la posibilidad de llevar contigo una biblioteca entra de 5.000 volúmenes. Y seguramente haya más ventajas. Vale.

Siempre me he considerado abierto a las innovaciones y trato, en lo que puedo, de aferrarme al presente en vez de vivir en el pasado, pero con esto del libro electrónico me acuerdo de los discos de mi abuela y me acuerdo también de la colección de clásicos de mi abuelo, aquellos librotes gordos de la editorial Aguilar, impresos en papel biblia, a dos columnas, y de mil y pico páginas cada tomo. Tengo en ese formato las obras completas de Balzac, las de Galdós, las de Tolstoi, tres tomos de las Mil y una Noches comentados por Cansinos Assens, las obras completas de Wilde, las de Goethe, las de Emilia Pardo Bazán y muchos más, hasta casi cien tomos.

Me dicen que todos esos libros son sólo  una parte mínima de los que cabrían en un moderno libro electrónico, pero me planteo y os planteo una cuestión:

¿No les pasará a esos libros como a los discos de mi abuela? Tengo discos de piedra (de pizarra), tengo discos de 16 revoluciones. Tengo discos de 33 revoluciones. Tengo discos de 45 revoluciones. Tengo discos de 78 revoluciones. Los tengo de acetato y seguro que de algún tipo más que no recuerdo. ¿Y sabéis qué pasa? Que la mayoría son como cuadros o acuarelas, porque lo único que puedo hacer con ellos es mirarlos.

No es una sospecha baldía. Me uní muy pronto al carro de la informática, y paso lista, a los formatos en que tengo o he tenido datos: cintas de casette, microdrives, superzip, discos enormes (no recuerdo) discos de 5 1/2, diquetes de 3 1/4, discos duros SCSI, discos duros ATA, otros dos tipos de discos duros que ya no recuerdo uy que no se pueden enchufar ya a la placa base, CD, DVD, pendrives...  Y cada vez que se cambia el formato, pierdes datos infaliblemente, porque no lo puedes cambiar todo. ¿No os ha pasado?

Los libros de mi abuelo los he leído todos, los sigo leyendo, los han leído mis dos hijos y algunos de ellos ya los han leído mis nietos. Pero los discos de la abuela han pasado a ser inútiles. ¿No resultará en una serie de años, pocos seguramente, que el formato, el aparato o lo que sea, se quede obsoleto y haya que volver a comprar esos libros, o se pierdan?

¿Qué sucederá con las notas, con las páginas marcadas, con las líneas subrayadas? Porque yo aún tengo en mis libros los comentarios de mi abuelo, y sus reflexiones. Por mi parte, creo que el libro electrónico está muy bien para la gente a la que no le importa que las cosas duren o no, pero para quienes quieren conservar un poso, una herencia, y una trayectoria, me parecen muy peligrosos, porque te puedes quedar con ellos en la mano, como con los discos de la abuela o las cintas de casette, que duermen silenciosas en un cajón.

¿Durante cuántos años más creéis que podréis leer esos libros?, ¿ a quién podremos dejárselos dejárselos?, ¿qué valor tendrán en 100 años?. La colección de Aguilar de mi abuelo me la han tasado en 5000 €. ¿Qué valdrá la que vosotros dejéis? Si no os importa, pues también me parece lógico. No lo critico

Por último, un apunte, aunque sea más bien un desvarío, y perdonadme que plantee estas cosas:

¿Que clase de persona necesita llevar mil libros consigo cuando sólo puede leer uno o dos? Yo veo muy bien que haya opciones, pero el exceso de opciones produce parálisis, o eso me ocurre a mí. Llevar mil libros conmigo me privaría del placer, largo y laborioso, de elegir qué libro me llevo de viaje. 

Acaparar es una costumbre que se adquiere en poco tiempo y luego no se logra quitar nunca. Se nos llena la boca criticando el consumismo y luego se nos vuelve a llenar hablando de que podemos llevar tres mil libros encima, cuando seguimos teniendo sólo un par de ojos. ¿De qué vamos?

Por mi parte, de verdad, prefiero comprar algo que no depende de una marca, ni de una tecnología. Que es mío, que no me lo podrán borrar, ni obligar a comprar de nuevo ni necesitaré más patente ajena para usarlo que una vela, un candil, o la luz del sol.

Yo prefiero no depender de un cargador, de una batería, de un enchufe, de unas piezas de recambio que no existen y un fabricante que ha cerrado.

Yo prefiero dejar algo detrás de mi cuando muera, algo que me represente más que mis corbatas colgadas en el armario.

14 comentarios:

  1. Cada vez que la informática evoluciona salen conversores para adaptarse a los nuevos formatos. El Wordpefect fue un procesador de textos que murió hace 20 años, pero en su día podías convertir tus ficheros a formato Word de Office. Lo mismo ocurrió con ficheros MOD, PCX, MAC, MIDI, ... Y si tienes los programas originales siempre puedes montar una máquina virtual para disfrutar de ellos. Otra cosa diferente es el hardware, que si es verdad que con el tiempo no es compatible. Pero si tú tenías 1000 discos de 5 1/4 y cuando empezaron a volverse obsoletos no tuviste la preocupación de grabarlos en un CD (que fue lo que yo hice) la culpa no es del avance tenológico, si no tuya. Me parece muy bien la añoranza por los libros de tu abuelo, pero ¿sabes qué? En la biblioteca de mi pueblo ha una enciclopedia Espasa-Calpe de más de treinta volúmenes que necesita una estantería entera. Es del año 1984, así que si buscas "España" te dirá que gobierna Felipe González y que usamos la peseta. La página de España de la wikipedia puedes bajarla en PDF desde tu casa y tardas menos de un minuto.

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  2. Los discos de 5 1/4 y de 3 1/2 aún los puedes usar, sólo tienes que hacerte con un ordenador viejo, si no lo tienes por casa se encuentran muy baratos por ebay, en cuanto a la música en vinilo aún se pueden comprar tocadiscos, de hecho hoy día incluso los hay con conexión usb para el PC, ni siquiera necesitas tener un equipo de música, en cuanto a los dispositivos lectores de ebooks etc si que tienes algo de razón, si dependes de una marca en exclusiva puede que acabes quedándote sin nada cuando esa marca muera, es uno de los motivos por los que no me gusta usar ordenadores Apple o consolas de cualquier marca, o sistemas y programas de Microsoft, por poner un ejemplo, se trata de tener sentido común a la hora de elegir el formato en el que vas a guardar tus cosas y huir de DRM y similares.

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  3. La conversión no siempre es viable, bien por volumen, por falta de tiempo, por conversó res que no son perfectos, etc. La conversión es especialmente difícil cuando son formatos propietarios, es más dentro del mismo... puede haber problemas de versiones. Ms Office sufre ese problema; lleva mal el tratar con versiones anteriores, especialmente con ficheros complejos.

    Esto se reduciría mucho con el uso de estándares libres, aún así siempre hay pequeños errores.

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  4. Yo voy o intento ir por un camino intermedio, hay libros que compro en papel y otros que leo de forma electrónica, la diferenciación la hago pensando en esto mismo que tu escribes, en cuales quiero o no quiero conservar. Hay libros que he leído en una pantalla y después he comprado en papel.

    Hay que buscar el lado bueno de cada tecnología, los libros electrónicos nos ponen al acceso, en muchos casos, de libros a un precio bastante comedido sin el cual, por mi condición de desempleado, no podría leerlos.

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  5. Creo que no ves el horizonte temporal del asunto. El verdadero problema es que los discos de 5 174 no son de hace un siglo, sino de hace unos años. Y lo mismo que en una mudanza se pierden cosas, en cada cambio se van perdiendo cosas.

    Por supuesto que guardé la información en otro formato, pero no toda, y el caso es que en 15 años he hecho ya ese cambio de formato al menos 8 o 10 veces, con las sucesivas pérdidas.

    En el caso de los libros, la Epasa de la biblioteca de tu pueblo es, quizás, lo único que puede distinguir un trabajo tuyo si la consultas, porque si vas a la Wikipedia escribirás lo que escribe todo el mundo y sabrás lo que sabe todo el mundo. Y te diré más: la Wikipedia se edita, con lo que las informaciones no sólo están actualizadas, sino también a la última moda, con lo peligroso que es eso.

    Una gran ventaja de la Espasa, ya que la mencionas, es que se escribió antes de que las cosas sucedieran, con lo que el tío que la redacta no tiene ni idea de lo que va a pasar al año siguiente, y no la edita y la reescribe para quedar bien con el que gana. Por eso, por ejemplo, si quieres conocer las causas de la guerra civil, nada como el tomo del año 34 de la Espasa. El que escribió ese tomo sólo cuenta lo que pasaba,, porque no tenía ni idea de lo que iba a pasar luego.

    A veces la objetividad viene de eso: de no poder reescribir las cosas.

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    1. No quería entrar a comentar, pero tengo que hacerlo.
      Esto que dices es radicalmente falso. El señor que escribía la Espasa tenía mismo sesgo ideológico que puede tener cualquier editor de la Wikipedia.
      La diferencia es que en Wikipedia ningún editor tiene que responder ante nadie por la información que escribe, y al haber decenas, de diversas ideologías, la información está bastante más contrastada que en otro tipo de fuentes, como puede ser un claro ejemplo, una enciclopedia.
      No en vano Francisco Franco no es un dictador según el Diccionario Biográfico de RAE.
      Y la Espasa, y lo digo porque la tengo completa en casa, no es muy diferente.

      Los formatos abiertos de hoy, al ser abiertos van a ser accesibles siempre, siempre va a haber software para acceder a esos datos. Sin excepción. Siempre.
      En mano de cada cual está almacenar su información bajo formatos propietarios, de esas decisiones no tiene la culpa nadie salvo quien las toma.
      Es cierto que hace 20 años no se podía, o al menos no tan ampliamente, elegir formatos no privativos, pero el debate tiene lugar hoy, no hace 20 años, ¿verdad?

      Sobre el romanticismo de la herencia cultural en forma de una montaña de papel, es muy similar al debate que se daba en el nacimiento de la imprenta cuando había quien defendía que tirar obras en serie prostituía la naturaleza de las obras y las degradaba a meros productos consumibles sin valor ni persistencia en el tiempo frente a las copias escritas a mano.
      Lo mismo que tú argumentas hoy. Siempre hay gente que se aferra al pasado y a las costumbres que consideran, es la condición humana.
      Lo cierto es que el contenido era el mismo y lejos de desvirtuar, la imprenta universalizó, que es lo que están haciendo los libros electrónicos en nuestro tiempo.
      Personalmente espero legar a mis descendientes valores y no materiales.
      Prefiero que mis nietos aprendan a valorar la lectura, y no el soporte donde leen, que aprendan a buscar y contrastar información y no a acudir a la enciclopedia de casa, etc.
      Desde luego, no les pondré en el brete de tener que aceptarme la Espasa.

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  6. Descárgate esos tomos de tu abuelo a tu libro electrónico, subasta la colección y dona esos 5000€ para escolarizar niños.

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  7. El que comenta el autor no es un problema baladí. La obsolescencia de los formatos y el tener todo el conocimiento digitalizado tiene sus ventajas a corto plazo, pero muchas desventajas a largo. El libro tiene la peculiaridad de que no necesita ningún equipo tecnológico para poderlo usar. Solo unos ojos. Con el vídeo y el sonido esto no ocurre.
    Y respecto al comentario de Lala: El perder información cada vez que cambia un formato tecnológico no es un problema del autor del artículo, ni fruto de su dejadez. Es un problema mundial real. Me gustará ver como a lo largo de tu vida pasas esos CDs con datos antiguos a DVDs, luego a discos duros convecionales, discos de estado sólido, discos holográficos,... y lo que venga. Y luego vayas a tu trabajo y hagas lo mismo con todos los datos que se generen. Y espero que no trabajes en un archivo municipal, en un banco, en un canal de TV o en cualquier otro sitio donde se genere diariamente información para aburrir.
    En fin. Yo soy de los que si les gusta mucho un libro, lo compra en formato físico. El resto, pues en digital. Y las fotos preferidas, a imprimirlas en papel.

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    1. Por favor, respóndeme a una cosa.
      ¿Crees que My way, de Sinatra, grabado en soporte magnético en su origen, se va a perder en algún momento?
      ¿Y la música de los Beatles?
      ¿Y la película El mago de Oz?

      ¿Crees que un libro no se pierde por estar impreso en papel que en principio es un soporte digamos universal?
      ¿Sabes qué pasó con la historia de la humanidad escrita y almacenada en la biblioteca de Alejandría?

      Estamos hablando de conservar grandes obras, no todas las fotos de tus vacaciones en Almansa para que las disfruten tus bisnietos a los que les importará un pito y que, por cierto, gracias a la maligna tecnología hoy también podrías conservar hasta que tus descendientes quisieran, algo que impresas, es imposible puesto que se degradan.

      La información que merezca ser conservada se va a conservar, así ha sido siempre, salvo catástrofe, y así va a seguir siendo, de forma cada vez más segura, gracias precisamente a las nuevas tecnologías que tanto critican algunos afectados por el "Síndrome del escriba"

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  8. su última versión, la x6, data de 2012 y sigue bajo propiedad de corel.

    Hace 20 o más que murio WordStar, y yo sigo usando joe (un clon) para editar.. viejas costumbres!

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  9. Es cierto lo que dices. Para conservar los archivos digitales hay que hacer un esfuerzo de preservación muy superior al del papel. Y además tienes el problema añadido de que siempre necesitas un dispositivo electrónico de visualización. Por último, un archivo digital difícilmente podrá reproducir el vínculo emocional que te da tocar el libro, acariciar sus páginas y sentir que alguien hizo lo mismo que tú hace cientos de años.
    Dicho esto, para preservar la memoria escrita y audiovisual de tiempos pasados, hay que reconocer que es más cómodo y seguro emplear medios digitales. La cuestión es emplear formatos abiertos y estandarizados, para que no haya que estar migrando cada 10-20 años.

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  10. ¿Y para que quiero dejar algo cuando muera? Mi recuerdo no será nada en el mundo.
    Y lo importante del libro electrónico es el precio, yo al menos no podría pagar la mitad de los libros que leo. De alguna manera mas o menos ética me hace llegar la cultura de manera gratuita.

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  11. - Si salgo de viaje por un buen tiempo más práctico es llevar mi Kindle que 10 libros en la maleta...
    - Si me olvido mi Kindle en casa puedo seguir leyendo mis libros desde cualquier navegador, ( porque mis libros comprados online son accesible o descargables las veces que desee, en la mayoría de casos.. leer sobre computación en la nube )
    - Si un libro sale publicado en España, Rusia, Dinamarca, es muy posible que nunca llegue a Perú, o que llegue unos años después (imaginense si es un libro de divulgación cientifica...), en formato digital es cuestión de horas o días quizás... de acuerdo a la importancia de este.
    - Tener bibliotecas enormes en casa, requieren de un espacio "enorme" donde colocarlas para que no se estropeen. Lo cual no se adecua a las "viviendas" que hoy poseemos cada vez más chicas. Suerte de los que viven otra realidad y tienen el privilegio de contar con una.
    - El precio de un libro impreso de calidad media cuesta entre 20 a 40 dólares por estos lares (ojo, calidad media, hay ediciones económicas, que por el papel utilizado tienen menos tiempo de vida). Los precios de las ediciones digitales, suelen ser mucho más baratos, incluso existen campañas o promociones (Humble Bundle esta incursionando exitosamente en ello) que te permiten pagar lo que desees por un paquete de libros o te dan buenos precios (0.99 dolares ....), o el futuro ya presente del alquiler de libros digitales que están impulsando empresas como Amazón y otras que ofrecen tarifa plana para el acceso a su biblioteca entera. También existen los libros digitales gratuitos (legales) cuyos derechos de autor ya pasaron a dominio público.
    - El guardar colecciones de libros digitales, clasificarlas, ordenarlas, borrarlas, volverlas a cargar, marcarlas, regalarlas y compartirlas (al menos parcialmente) hoy en día es muy fácil, existen herramientas que ayudan bastante, es cuestión de googlear un rato y aprender como hacerlo.
    - Ahora no es necesario tener el fichero del libro para poder leerlo (insisto, investigar acerca de computación en la nube).
    - etc etc...

    El que escribe prefiere leer en libros impresos, pero culturalmente hablando, el libro impreso hoy en día es una traba para la igualdad culturar de la sociedad, por su dificultad de llegar a todo el mundo.

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  12. ¿Perder datos porque cambias el soporte?

    Are you from the past?

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