jueves, 14 de agosto de 2014

Renta básica incondicional. ¿Para ciudadanos o para residentes?

No me voy a meter ahora en eso de quién paga la renta básica incondicional, ni en si es viable, ni en sí fomenta o deja de fomentar el trabajo de calidad o la vagancia de alta gama. Para todos esos debates, en ambos sentidos, hay argumentos de sobra.

Lo que quiero preguntar, al tiempo que me lo pregunto, es quienes serán sus receptores, porque hay consecuencias en ambos casos.

-Renta básica para ciudadanos: 

Con ese sistema, los perceptores de la renta básica serían aquellos que tuviesen la nacionalidad española y una cierta edad, que puede ser desde dos días a cualquier otra que se determine. 
El efecto secundario de este procedimiento es que se crea una brecha gigantesca entre el nacional y el extranjero, de manera que el nacional parte, cada mes, con digamos quinientos euros de ventaja sobre el extranjero.
La consecuencia directa de esta brecha será que, al producir la renta básica una cierta cantidad de inflación, el inmigrante vivirá cada vez peor y tendrá que trabajar cada vez más para poder disponer del mínimo, o sea, para poder alcanzar a lo que un español recibe cada mes por el solo hecho de serlo.

El español podrá rechazar muchos más trabajos que antes, pero el extranjero tendrá que aceptar muchas más porquerías que antes, pues la natural subida de precios lo pondrá en una situación verdaderamente precaria.

Por tanto, y en resumen, este método conduce a la generación de una sociedad de castas y a un sistema absolutamente esclavista contra los residentes sin nacionalidad española.

-Renta básica para residentes:

En principio suena bien y permite evitar los problemas descritos en el apartado anterior, ¿pero alguien es capaz de imaginar el efecto llamada que eso produciría? ¿Qué pasaría en medio mundo cuando se corriera la voz de que en Europa hay un país en el que te pagan un salario sólo por vivir allí? 
Sólo se trata de entrar, de aguantar un tiempo, aunque se escondido, de casarse con alguien de allí o lo que sea, y después te pagan un sueldo todos los meses sin preguntarte nada más.

Lamentablemente, la avalancha sobre nuestras fronteras sería absolutamente insoportable y la presión sobre nuestras finanzas, totalmente inasumible.
¿A cuántos se les permite la entrada? ¿?A uno, a diez, a un millón, a diez millones? ¿Dónde está el límite? ¿realmente creemos que podemos dejar entrar a todos los que quieran?

El problema es realmente complejo.

¿Cual es vuestra opinión?

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